Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin se reunieron este miércoles y ratificaron la solidez de sus relaciones bilaterales frente a las turbulencias del mundo, menos de una semana después de que Pekín recibiera también al estadounidense Donald Trump.
Hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas”, le dijo Xi a su invitado,
Por su parte, Putin se refirió a unas relaciones a un “nivel sin precedentes”, en particular en el ámbito económico, a pesar de los “factores externos desfavorables”.
Ambos líderes se encontraron en un contexto de múltiples crisis que afectan directamente a sus países, como las amenazas de reanudación de las hostilidades en el Golfo, la continuación del conflicto en Ucrania o tensiones en el comercio y el suministro de hidrocarburos.
Xi advirtió, precisamente, que una reanudación de los combates en Oriente Medio sería “inoportuna”. Sonriente, el presidente chino recibió minutos antes a Putin con un cálido apretón de manos al pie de las escaleras del Gran Salón del Pueblo, sede del poder en el corazón de la capital.
Los líderes de los dos gigantes escucharon sus himnos, pasaron revista a una guardia militar y a un grupo de niños que saltaban al grito de “bienvenido, bienvenido” y agitaban banderas de ambos países.
Resonó una salva de cañones, en una puesta en escena muy similar a la de la pomposa bienvenida que se le dio Trump.
Xi y Putin, quienes se llaman comúnmente “viejo amigo” o “querido amigo”, ya se han reunido casi 40 veces a lo largo de más de 13 años de ejercicio simultáneo del poder, se sentaron luego a la mesa de conversaciones, con la visita del magnate republicano entre los diversos temas de interés común.
Se espera que además aborden la guerra que Rusia libra en Ucrania, aunque los analistas consideran poco probable que Xi presione a Putin.
También podría mencionarse el proyecto del gran gasoducto “Fuerza de Siberia 2”, que conectaría las mayores reservas de gas natural de Rusia en el norte de Siberia con China.
Es un proyecto fundamental para Rusia, que ve en él una salida para sus hidrocarburos, a los que Europa ha dado la espalda tras la invasión de Ucrania. Pero su realización se está demorando.
La llegada de Putin, que se encuentra en su visita número 25 a China, estaba prevista antes de que Trump pospusiera la suya, inicialmente programada para finales de marzo. Las relaciones entre China y Rusia constituyen una de las relaciones entre grandes potencias más estables, maduras y estratégicamente valiosas del mundo actual”, afirmó la cadena estatal china en inglés CGTN.









