En los últimos meses, los capibaras se han vuelto un fenómeno cultural por su imagen de animales tranquilos, sociables y “buena onda”. Suelen convivir sin conflicto con otras especies, comparten espacios y rara vez muestran agresividad, lo que les ha ganado una reputación de serenidad y tolerancia que se ha difundido ampliamente en redes sociales, memes y productos cotidianos.
De esa percepción surge la expresión “México es el capibara del mundo”, utilizada para describir la postura histórica del país frente a conflictos internacionales. La idea se reforzó recientemente cuando se recordó que México no suele tomar partido en disputas bélicas o tensiones geopolíticas, manteniendo una actitud de neutralidad y respeto hacia otras naciones, incluso cuando existen conflictos entre ellas.
Esta postura tiene bases jurídicas claras en la Doctrina Estrada y en el Artículo 89 de la Constitución, que establecen principios como la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de controversias. Así, al igual que los capibaras conviven sin pelear con otros animales, México mantiene relaciones diplomáticas con países ideológicamente opuestos, lo que da sentido al simpático apodo de “el capibara del mundo”.









